De manifiesto la importación de votos

26/10/2016

 

Alcaldes expresan abiertamente que promueven la práctica de viabilizar que personas voten en un lugar aun cuando viven en otro municipio o incluso fuera de Puerto Rico

 

Elección tras elección, miles de puertorriqueños que viven en Estados Unidos regresan a Puerto Rico para votar, una acción que podría calificarse como una preocupante modalidad de compra de votos. Aunque para algunos esta práctica tiene el efecto de burlar el sistema electoral del País y minar la democracia que supone el sufragio, la Ley Electoral no lo penaliza. El estatuto es muy claro a la hora de establecer los parámetros para la recusación de un elector y, entre ellos, está el domicilio. Pero para detener que alguien viaje a la Isla y con su voto se altere el resultado real de una elección, la ley calla. Los partidos de mayoría, por los pasados años, no han usado la herramienta de la recusación que les provee la ley para evitar este patrón, que se conocen como los “viajes de los ausentes”. De hecho, hay políticos que lo incentivan y no lo esconden. Para estos comicios la participación de la diáspora en la elección de los regentes del País se espera que sea mayor por la masiva ola migratoria. Y ante esta realidad, ya ha comenzado la llegada al País de estos puertorriqueños que se disponen a votar en la Isla, algunos por iniciativa propia y otros motivados por alcaldes o estructuras políticas que pagan sus pasajes y estadías en la Isla, confirmó este diario. El primero en levantar la mano para indicar que “incentiva” la llegada de estos boricuas es el alcalde de Orocovis, Jesús Colón Berlingeri. “Lo que realmente nosotros hemos hecho es que personas que están en nuestro registro electoral y vivan en Orocovis, obvio, en Bayamón o San Juan, los motivamos a que voten. Quisiéramos que vivieran acá en Orocovis. Pero por diferentes situaciones no viven aquí, pero se mantienen en el registro. Por eso lo promovemos, porque sabemos que no es ilegal. Nuestra función es motivarlos a que voten”, afirmó en entrevista telefónica.

 

“Estoy totalmente de acuerdo de que el puertorriqueño que se fue y quiera participar del proceso político nuestro, siempre y cuando no participe del proceso político allá, pueda hacerlo”, agregó no sin antes destacar que impulsa lo mismo en las reuniones de los alcaldes. El alcalde de Fajardo, Aníbal Meléndez, también dijo que promueve esta práctica. “Sí, promovemos eso. Hay personas que se van (de la Isla) y vienen con frecuencia. Hay muchas personas que promueven este sistema. Yo soy uno que cree en ese sistema porque son personas que están activos aquí y aparecen en el registro de votantes. No hay nada ni nadie que le puede impedir que ejerzan su derecho al voto”, dijo. Ambos rechazaron que se trate de un acto que lacere la democracia. Aclararon, de inmediato, que la promoción de esta práctica no incluye el pagarle el pasaje a ningún elector.

Sin embargo, el excomisionado electoral del Partido Nuevo Progresista (PNP), Edwin Mundo, destacó que el grueso de los boricuas que vienen a votar y que son denominados como “los ausentes” lo hacen “motivados por un alcalde que les compra el pasaje”. Los alcaldes, dijo, populares y penepés separan el dinero de la campaña para eso y la mayoría de los boricuas vienen de Nueva York, Illinois (Chicago), Filadelfia y Florida.

 

“Eso toda la vida ha pasado y no es nada nuevo. Se debe a que los partidos –como sucede para estas elecciones– no hacen su trabajo de recusar la gente por dejadez, por falta de recursos económicos, por falta de gente. Se ha acrecentado ahora con la migración. No es difícil de atajar porque si ellos hacen el trabajo y van a casa de doña Panchita, que se fue a vivir a Nueva York, la pueden recusar. Pero los partidos han dejado de hacer ese trabajo”, aseveró Mundo, quien de paso dijo que con esta laxitud los partidos permiten que los electores voten en precintos que no les corresponden.

 

La Ley Electoral provee del 15 de enero al 30 de abril del año electoral para que los partidos políticos identifiquen electores que no viven en el precinto en el que aparecen inscritos o que ya no residen en la Isla, de modo que estos no puedan votar en las elecciones a menos que actualicen su información. Esto es lo que se conoce como recusación.

 

En las elecciones del 2012 se presentaron 8,019 recusaciones y prevalecieron 7,826. Ahora en el 2016 se presentaron 6,756. De esas, sólo 952 prevalecieron, informó el secretario de la Comisión Estatal de Elecciones, Walter Vélez. “Hay una merma considerable en comparación con cuatrienios anteriores, si lo comparamos con el 2000 que hubo casi 90,000 recusaciones”, dijo el funcionario.

El excomisionado electoral del Partido Popular Democrático (PPD), Gerardo “Toñito” Cruz, atribuyó la merma a lo tedioso y costoso que puede ser una recusación, que incluso requiere de la publicación de un edicto.

 

Tanto Mundo como el excomisionado electoral del PPD, Eudaldo Báez Galib, aclararon que es “ilegal” que un elector opte por votar en un pueblo en el que no tiene su domicilio. Pero si el elector no es recusado en el tiempo establecido por la ley, y aparece en el registro electoral, puede votar y no se le puede recusar. “Entonces, el día de las elecciones solo te pueden recusar porque no tengas la edad mínima (18 años), por incapacidad mental, porque hayas votado en otro colegio o porque no seas ciudadano americano. Si no vives en la Isla y no te recusaron, puedes votar, aunque la gente en el colegio lo sepa. Eso también aplica para los que votan en lugares fuera de su municipio que, de esta forma, eligen alcaldes y legisladores que no le corresponden”, explicó el expresidente cameral.

La Ley Electoral establece en el Artículo 6.004 sobre domicilio electoral que puede votar toda persona que tenga su domicilio en la Isla. Aclara además que “todo elector podrá votar en el precinto en el que tiene establecido su domicilio”.

 

“El domicilio electoral en Puerto Rico no contempla un requisito de vivir. Lo que se requiere es que tengas tu intención de permanecer permanentemente en Puerto Rico. De acuerdo con la ley, esos que se están montando en el avión para venir a votar el día antes de las elecciones por el hecho de venir a votar, no lo pone en incumplimiento con esto. Habría que ver elector por elector”, opinó el catedrático en Derecho Constitucional Carlos Ramos.

 

“En potencia, obviamente se está burlando la ley. Bajo la teoría de que no hay una manera efectiva de detectarlo, pues se está promoviendo. Pero eso es burlar la intención de la ley”, enfatizó. “Por supuesto, que esto lacera la democracia porque en democracia, sobre todo, los que son miembros de una comunidad política son los que tienen derecho a regir los destinos de la vida colectiva de un país. Si tú burlas la ley, aunque técnicamente no la violas, al promover este tipo de traslado de personas, pues creo que laceras los fundamentos mismos del derecho que tienen los pueblos a elegir su gobierno”, apuntó el profesor. Recordó que la historia político electoral del país da cuenta de la compra del voto para la década del 30, 40 y principios del 50.

 

“Pagar el pasaje levanta serias sospechas de que ante la dificultad del proceso de recusación y la laxitud del domicilio, claro que podría prestarse para lo antes se conocía como una modalidad de la compra de votos y eso es malo para la democracia”, sentenció. LLAMADO A QUE REGRESEN A VOTAR Así las cosas, el comisionado electoral del PNP, Aníbal Vega Borges, no titubeó en aceptar que vendrán electores del exterior para votar en estas elecciones. También dio la bienvenida a esos electores. “Porque tienen derecho a votar y el día de las elecciones no pueden recusarlos. El que no ha votado allá (en Estados Unidos), puede votar acá si no lo han recusado”, sentenció.

 

“Yo exhorto a los que se fueron allá a que regresen a votar. Y yo les hago un llamado a que vengan a votar. Adiós, para cambiar este gobierno. Quién los hizo que se fueran de aquí. Espero que vengan muchos”, aseveró.

 

Preguntado si los alcaldes o sus estructuras políticas pagan los pasajes de estas personas, Vega Borges dijo que “sí puede pagar un pasaje, pero (de) eso a que alquilen aviones, eso no. Puedo decir que esa no es la regla. Puede haber una excepción de que hay una persona allá afuera que necesita regresar aquí y a lo mejor haya un alcalde que le haya comprado el pasaje”.

 

¿Y de paso vota?, cuestionó El Nuevo Día. “Y de paso, vota si está inscrito aquí Malo es el que vota allá, que no puede votar aquí”, contestó el exalcalde de Toa Baja.

Y a juzgar por las confidencias, mensajes e información en redes sociales corroborados por este diario, un grupo amplio de puertorriqueños radicados en Estados Unidos participarán de las elecciones el 8 de noviembre.

 

Bajo anonimato, dos boricuas de Maryland vendrán a votar. Lo mismo hará otro que vive en Texas hace dos años. “Me fui del país, pero quiero un buen gobierno para mi gente. Tengo familia aquí”, dijo.

Otra de las personas colgó al ser contactada por la vía telefónica y ser preguntada sobre este tema. No descartó la información y optó por dar por terminada la llamada cuando se le preguntó por qué venía a votar a Puerto Rico.

 

Entre los mensajes –a través de redes sociales– de boricuas que participarán de los comicios, figura uno que dice “yo llego el día 7 y 8 a votar por ‘Gardy’ (alcalde de Orocovis). Y vienen unas personas que ustedes mandaron a buscar creyendo que son populares”. Otro sostiene que va a “rajar la Palma y me dan $300 para gastar para que sepan”.

 

De inmediato, el comisionado electoral del PPD, Guillermo San Antonio Acha, dijo que esos electores “deberían abstenerse” de votar en las elecciones al calificarlo como un acto ilegal. Ahora bien, reconoció “que siempre hay líderes políticos, presidentes municipales y alcaldes que incentivan a familias y a gente a que vengan a Puerto Rico a votar. La verdad es que si está en el registro electoral y tiene su tarjeta electoral, pues puede votar. Habría que tomar medidas correctivas”.

Vega Borges dijo que abogará por enmiendas a la Ley Electoral, pero “en el futuro”. “Voy a estar recomendando unas enmiendas a la ley, principalmente a todo proceso de emplazamiento (como parte del proceso de recusación de votos)”, indicó.

 

Por el momento, el voto de los ausentes ocurre mayormente en los pueblos de la montaña, dijo Báez Galib. “Porque es más fácil de bregar con eso en términos de movilidad en San Juan. Es un poco más difícil en los pueblos del área metro. Te metes por un monte de esos y estás votando en el campo, en escuelas lejanas”, dijo el exsenador.

 

 

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