Los jóvenes y la reforma laboral

16/01/2017

El pasado sábado se aprobó en la Cámara de Representantes el Proyecto 453, mejor conocido como Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral. Dicho proyecto tiene como meta la creación de nuevos empleos y atraer del sector privado mayor inversión a la isla.

 

Han pasado casi 10 años desde que Puerto Rico navega a la deriva en la llamada crisis económica que parece no tener fin. Una crisis sin precedentes que ha obligado al cambio continuo de las últimas administraciones gubernamentales, las cuales no han sido capaces de manejar el timón y encontrar una solución a los problemas. Sin embargo, el gobernador Rosselló Nevares nos dice que para ejecutar su virtuoso “Plan para Puerto Rico” se deben llevar a cabo algunos sacrificios ya que desconocía las finanzas del país.

 

La Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral, la cual ha creado controversia en los últimos días por ser una ley inquisidora de los derechos de los trabajadores, ha sido la solución del Partido Nuevo Progresista, en mandato de la Junta de Control Fiscal en su carta del 20 de diciembre de 2016, para evitar la emigración y el desempleo en la isla. Una ley que, objetivamente hablando, beneficia al patrono y de cierta manera aplasta a los nuevos trabajadores jóvenes menores de 25 años con la reducción de antiguos beneficios y derechos laborales. Algunos de los principales propulsores de esta reforma son Walmart, Walgreens, Hecho en Puerto Rico, el Colegio de CPA, entre otros, quienes sin duda alguna serán los más beneficiados. Entre sus argumentos está que dicha ley sería propulsora de la creación de nuevos empleos ya que se ahorrarían más al cortar beneficios de otros trabajadores. 

 

Entre los cambios más significativos que la ley promulga está la reducción en el pago de horas extra, la suma de más días de trabajo para la acumulación de vacaciones y días por enfermedad, la reducción del bono de navidad y su duplicación de horas laborales para aplicar, la eliminación de la Ley de Cierre y lo más controversial de todo, la extensión probatoria de empleo.

 

La enmienda al periodo probatorio de un empleado anteriormente era de tres meses. En los Estados Unidos, el periodo probatorio siempre ha sido de tres y como máximo de seis meses. Suena descabellado pensar que no tan solo en Puerto Rico se extenderá este periodo, sino que el mismo será de 18 meses, es decir, de un año y seis meses. Tenemos que tener presentes la intención de esta legislación, la cual es fomentar empleos y retener el talento local. Ahora la pregunta, ¿Cómo retener el talento local con una ley que provocará inercia entre los más jóvenes, la inestabilidad e inseguridad financiera? ¿Cómo esta ley no afectará la salud mental de los jóvenes puertorriqueños y cómo propiciará a trabajar más y no a conformarse con las ayudas gubernamentales? La respuesta es difícil de contestar, pero algo hay que tener en cuenta, y es que definitivamente esta no es una medida alentadora para retener a los jóvenes en la isla.

 

El siguiente factor importantísimo y que muchos han pasado desapercibidos es el efecto que tendrá en la reforma de salud. En estos momentos el Partido Republicano está desmantelando parte por parte el Obamacare. Todos sabemos que parte de ese presupuesto, sobre 1,600 millones, eran recibidos para la Aseguradora ASES, la cual provee fondos a Medicaid. Aumentar el periodo probatorio de tres a 18 meses sería sobrecargar el sistema de salud en Puerto Rico, el cual está al borde del colapso. ¿Por qué esto es así? Pues una persona que no está a tiempo completo se podría estar ganando menos de $800, el mínimo para tener derecho a algún plan médico público. Todos estos jóvenes, de quedarse en la isla, se verían obligados a acogerse a dicho plan y el gobierno al parecer no ha caído en cuenta de las repercusiones que esto podría tener.

Tenemos que reflexionar con esta medida y pensar si con estas reformas laborales los jóvenes se motivarán a quedarse en la isla cuando cada vez su panorama es más difícil. Muchos estudiantes universitarios del sector público, quienes en estos momentos son amenazados con las reformas universitarias y la reducción de fondos federales en ayudas que se aproxima, ¿Podrán vivir con lo precaria que está esta situación? ¿El gobierno, con carencia de estudios y conocimientos del impacto que tendría este proyecto en nuestra sociedad, habrá actuado estratégicamente y de manera indirecta para fomentar el éxodo de jóvenes a los Estados Unidos y continuar con las mismas políticas neoliberales que se han dado desde lo largo del siglo XX, llegando hasta nuestros tiempos en el siglo XIX?

 

Por último, Manuel Natal ha dicho que este proyecto es más que todo ideológico, cuando realmente no es más que la copia con algunas enmiendas de la Orden Ejecutiva 2015-022 del exgobernador Alejandro García Padilla, quien creó el Grupo de Trabajo para la llamada Recuperación Fiscal y Económica de Puerto Rico, pero la Cámara y el Senado nunca la aprobaron. Debemos entender que este proyecto se creó en complicidad de ambos partidos políticos, el mandato de la Junta de Control Fiscal y, aunque si hacen falta cambios drásticos en la isla, ¿Era este el proyecto más apropiado para retener el talento joven puertorriqueño? Según muchos jóvenes quienes me han compartido su inquietud, no lo ven así.

 

 

 

Autor: Rolando Cruz

Estudiante de la Escuela de Derecho

Colaborador de #SOMOSelAHORA

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