Buen paso por freno al plástico

13/01/2017

Además de reducir el uso de bolsas, urge aumentar el reciclaje.

 

Con la prohibición de las bolsas plásticas desechables en los comercios se toma un paso afirmativo en la protección de la flora y la fauna.

 

Sin embargo, falta por recorrer en las iniciativas de reciclaje porque en ese renglón avanzamos lentamente. En 2001 la tasa de reciclaje en la Isla era de 6 % y al presente ronda el 12 % .

 

Ya hay promotores de reciclaje en la mayoría de los pueblos, pero la tasa está estancada desde 2007. 

“En los noventa buscabas y no había ningún municipio que tuviera un coordinador de reciclaje. Hoy en día 77 municipios tienen un coordinador de reciclaje y tienen una oficina de reciclaje”, dijo a este medio Erna Rodríguez, directora de la División de Mercado, Reciclaje y Educación de la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS).

 

Toa Alta es el único pueblo que todavía no tiene un programa de reciclaje, pese a que la Ley 411 de 2000 obliga a los municipios a desarrollar un programa y reclutar un coordinador, precisó.

Entre las iniciativas impulsadas por ADS con los municipios está el “Programa de Bolsas Azules”, en el que se facilita a los ciudadanos una bolsa para separar los materiales reciclables de la corriente de los residuos sólidos.

 

También incluye el Programa de Recogido en la Acera, en el que un equipo se encarga de buscar bolsas con material reciclable frente a las casas y llevarlo a un centro de acopio. La iniciativa impacta unas 50,000 familias.

 

“Lamentablemente, el reciclaje requiere una inversión inicial donde muchos municipios no han podido costear un programa que se pueda expandir más de lo que han llegado hasta ahora”, explicó Rodríguez, pero destacó el trabajo de Guaynabo, Carolina, Comerío, Dorado y Las Piedras.

 

Estos dos programas se implementaron con el objetivo de reducir y reciclar el 35 % de los residuos sólidos para 2016 y extender la vida útil de los sistemas de relleno sanitario. La meta no fue alcanzada pero, según Rodríguez, medidas como la recién aprobada prohibición a las bolsas plásticas confirman la intención de un cambio de las conductas de consumo en el País.
 

“Muchas veces me da pena oír que en Puerto Rico no se está haciendo nada. Sí se está haciendo. Mucha gente antes no conocía lo que es establecer un programa de reciclaje, quizás lo había oído pero no se involucraban. Hoy por hoy en todas las escuelas se habla del reciclaje y es interdisciplinario porque dentro de los mismos libros, no necesariamente de Ciencias sino de Estudios Sociales, en libros de español se tiene el tema de reciclaje”, concluyó.

 

Dañinas bolsas 

 

Las ingieren, se ahogan, se asfixian y mueren. Millones de bolsas plásticas llegan todos los años al mar o flotan en pastizales y regiones donde los animales las confunden con alimento. No tardan en llevárselas a la boca y mueren ahogados.

 

Scuba Dogs Society, que organiza anualmente una limpieza de playas, no solo las ha identificado como uno de los artículos que “más habita nuestra costas”, sino que es uno de los más peligrosos y además “asfixian corales al cubrirlos cuando caen al fondo del mar”.

 

Según la Organización de Naciones Unidas, el plástico representa cerca del 80 % de la basura en los mares y una gran amenaza para su fauna.

 

“Estas bolsas muchas veces terminan en los rellenos sanitarios o vertederos pero al ser un material bien liviano es bien fácil que se desplace o vuele a diferentes lugares”, explicó Jessica Siegle, vicepresidenta de la organización Basura Cero.

 

Los daños se asocian principalmente a las tortugas puesto que estos animales se alimentan de medusas o aguavivas y suelen confundir las bolsas con su presa. Pero, según Siegle, “casi toda la fauna acuática se ve afectada y también se han afectado vacas, cabras y otros animales porque las bolsas muchas veces se enredan en el pasto, en los árboles”.

 

Pero ahí no queda el impacto de este material en el medio ambiente porque su manufactura incluye el uso de recursos no renovables como el petróleo y el carbón y se estima que demoran en descomponerse entre 100 y 500 años, agregó.

 

De un billón de bolsas plásticas que se usan en Puerto Rico, solo un 1 % es reciclado, estima la ADS.

Por eso, su prohibición significa un avance para el medio ambiente pues apuesta a evitar que los desperdicios lleguen a los vertederos, o en este caso, a que se acumulen y perjudiquen los cuerpos marinos u otros ecosistemas, coincidieron Siegle y Rodríguez.

 

Para ver la noticia origina accede aquí

 

Please reload

Regístrate para

recibir nuestras

 

NOTIFICACIONES 

SÍGUENOS

  • Facebook Long Shadow
  • YouTube Long Shadow
  • Google+ Social Icon
  • Twitter Long Shadow

787.705.0941

© 2016 Observatorio Ciudadano de Jóvenes