Crisis en la Universidad

Mientras la legislatura se prepara para 40 días de ayuno y oración a Dios, como criatura del Averno se aproxima a devorar con su fuego el primer centro docente del país.



El pasado 16 de febrero 10 rectores de las distintas unidades de la Universidad de Puerto Rico renunciaron a su cargo. Unos dicen que su renuncia es en oposición a las políticas públicas generadas por la administración actual y la Junta de Supervisión Fiscal, mientras que otros no quieren formar parte de la avalancha que se avecina. La medida principal y más alarmante conlleva una reducción de 300 millones al presupuesto, esto sin sumar los recortes que se han dado en la última década.


Esta no es una lucha ideológica, donde se fundamenta la excusa de que están los paladines de la Estadidad en el poder. Desde hace años que se han recortado fondos a la UPR. Al nivel de que se ha disminuido sustancialmente la facultad de profesores y los cursos que se ofrecen. Tanto así que, en el 2014, para salvar el Banco Gubernamental de Fomento se pasó el dinero de la UPR al fondo general de la entidad bancaria para que esta no se declarara insolvente. Así al menos se podían pagar las famosas obligaciones generales. Obviamente en conjunto con otras agencias gubernamentales.


Por otro lado, seamos más conscientes a la hora criticar a los beneficiados ayudas federales y a quienes llaman los "comunistas peludos". No todos los estudiantes son del área donde enclava el recinto. Ese dinero, además de utilizarse para alimentos, o para bebérselo en la barra más cercana, la preocupación más grande de todos en este país, se usa para pagar el arrendamiento de apartamentos y todo lo que una vida estudiantil conlleva cuando no se vive en su hogar. Dinero indispensable para que madres solteras puedan tener la posibilidad de estudiar. No a todos los estudiantes sus padres les proveen las ayudas necesarias. Si usted se quiere endeudar o cree en las teorías republicanas, ese es su problema. Endéudese. Cuando no consiga empleo se compra un pasaje y se monta en un avión a la Estadidad.


Mientras tanto, nosotros los que creemos en una educación accesible, quienes fuimos sometidos por las enmiendas a la Constitución en el 52, donde se dijo que había que pagar por la educación, seguiremos luchando contra lo que creemos que es la injusticia y el atropello. Cortar más de 300 millones es muerte súbita educacional para gran parte de la población, quienes realmente necesitan de esta institución. La quiebra de la UPR y su decadencia educativa se debe a la politización de la universidad. Para acabar con esto es necesario luchar y no quejarse de que usted paga más que los demás. Tenemos que dejar el egoísmo y entender que esto es algo que nos concierne a todos.



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