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La negritud puertorriqueña y el legado del Black Panther

“La historia debe reponer lo que la esclavitud arrancó:

el daño social que la presente generación debe reparar y reestablecer”.

- Arturo Alfonso Shomburg


En cada generación se ve la carga de sufrimiento, racismo y prejuicio en la línea del tiempo, desde nuestros ancestros hasta la presente encrucijada de nuestra herencia afrodescendiente. Ahora, si seguimos en retrospectiva la influencia interna y externa en nuestra sociedad puertorriqueña, la cultura afrocaribeña fluye y late en nuestras amistades, familiares, escuelas, universidades y en cada estrato de nuestra jerarquía social.


Independientemente de su ideología o cosmovisión, cada afro-puertorriqueño ejerce y ocupa un rol social. Se destaca como ciudadano o profesional en los gremios más diversos, entre estos: la educación, las artes plásticas, la música, los deportes, la literatura, la política, el teatro y el cine.


Aunque muchos no acepten su “tún tún de pasa y grifería”, el que “no tiene dinga tiene mandinga”. Debemos cuidarnos de esas micro-agresiones entre nosotros mismos por nuestro color de piel y de las críticas a parejas interraciales por rasgos que, dentro de nuestro mestizaje del indio, español y negro, nos definen como puertorriqueños. “Ay, ay, de la grifa negra”, 50 porciento blanca, 50 porciento negra, diría Julia de Burgos.


El “faraón del verso negro”, Juan Boria, retumba en nuestro vocabulario a diario, así como su declamación de la poesía negrista de nuestros destacados poetas y poetisas. Se une a las composiciones magistrales de Pedro Flores, Tite Curet y Rafael Hernández, de quien cantamos el “Lamento Borincano” cuando nos encontramos en circunstancias de adversidad. Así también, el “che che colé” del gran Lavoe, canción tan nuestra como de los niños de África, novedad quizás para algunos.

En el mes de la raza negra e impulso de nuestra negritud borincana, no hubo mejor sincronización del tiempo para el lanzamiento de la película “Black Panther”. Este magnífico filme lleno de valores y orientado al servicio representa, en mi opinión, un despertar para nuestra sociedad puertorriqueña. En mi carácter personal, significa además un rayo de esperanza y levantamiento del orgullo negro mundialmente.


En ella un superhéroe de tez negra es un modelo a seguir, en vez de un típico estereotipo del crimen, el abuso de sustancias, la violencia doméstica, el bajo nivel socioeconómico bajo y otros problemas legales.


La película Black Panther nos trae un respiro de los estereotipos y presenta temas de justicia e identidad; contra-pone el discrimen y la minusvalía con el desarrollo del auto-concepto y la auto-estima. Entiendo que Wakanda somos todos desde: Loíza, Carolina, Guayama, Ponce y San Juan.


Deseo enaltecer nuestros superhéroes reales y autóctonos tales como: Clemente, Peruchín, Delgado, Navarro, Williams, Pellot, Coimbre y Trinidad. La historia es clara y firme; no debemos obstaculizar la herencia de nuestra negritud ni invisibilizarla como hasta ahora, afectando la psiquis del que recibe esas agresiones grandes y pequeñas.


Debemos como ciudadanos emular esos valores de la pantera negra que elevan los corazones y perduran en el recuerdo.


Jorge Rivera Peña

Consejero Profesional, Universidad Interamericana

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